Volver a lo básico y Hacernos cargo

 

 

 

 

 

 

 

El cuerpo avisa. El cuerpo habla. Y sí, efectivamente tu cuerpo lo sabe. Sabe todo! Y es el principal delator de TODO lo que está pasando en tu interior y que muchas veces no te atreves, quieres o eres capaz de mirar.

Se cansa, se pone raro, pesado, presenta síntomas o de lleno: se enferma. Y no es un gran secreto que el cuerpo expresa mucho de lo que hemos ido acumulando internamente a nivel emocional; pero sí es un punto a tener en cuenta el que no es necesario llegar a enfermarse y que hay ciertas cosas muy simples que podemos hacer cuando comenzamos a sentir que hay algo en nosotros que empieza a salirse de lugar.

Qué hacer cuando nuestro organismo y cuerpos completos se han visto sobrecargados y colapsados de alguna manera? Cómo volver a retomar y darles una base para comenzar a sanar? Y sobre todo, cómo PARAR en el minuto exacto y así prevenir una avalancha mayor?

ESCUCHAMOS EL CUERPO FÍSICO

Se vuelve un hecho que la interconexión entre los cuerpos físico, mental y espiritual tienen influencias recíprocas entre ellos ya sea para bien o “para mal”. Cuando hemos sobre-exigido uno de estos ámbitos o lo hemos descuidado de alguna forma, inevitablemente el resto se verá afectado.

Pero, por qué siempre pareciera que fuera el físico el único que sufre o el único que se afecta?

Porque les cuento queridos, que es el único que estamos acostumbrados a escuchar ya que ha sido el único con el que la sociedad nos ha enseñado a crear códigos. Se ve, lo sentimos, lo tocamos. Y vemos cómo nos salen mocos de la nariz y tenemos que sonarnos cuando nos resfriamos. Así de simple y gráfico. Y claro, no vemos cómo la mente se enferma o cómo habría que ponerle un parche curita (o un par de puntos) a más de alguna emoción.

Confiamos tanto en nuestro sentido de la vista, que hemos dejado de ver con el resto de nuestro ser y por ende pasamos por alto qué es lo que realmente pasa detrás de los síntomas cuando nos enfermamos.

POR QUÉ VOLVER A LO BÁSICO

Para re-aprender e intentar re-educar el cómo percibimos nuestros propios cuerpos, nuestro organismo por completo, nuestro ser en plenitud.

El volver a lo básico como una limpieza, un orden que nos permita quitar el ruido ambiente y dejar de tapar, sobrecargar y más que nada como un STOP para mirar con claridad y enraizarse a tu propia naturaleza que te permita re-ordenar prioridades que hagan posible el hacerte responsable de TI y tu propio bienestar físico, mental y emocional.

NO HAY RECETAS MÁGICAS

Es un hecho también que todos somos diversos al máximo y por ende nos sirven cosas distintas. Pero sí también es cierto, nos unen ciertas acciones que pueden ayudarnos a hacer esa pausa a retomar camino. Son cosas simples que todos conocemos, no es nada innovador ni sorpresivo. Pero les aseguro, son cosas que aún conociéndolas, las pasamos por alto y se vuelven clave de aplicar cuando queremos parar y volver a lo más básico para comenzar a escuchar qué pasa en nosotros.

AGUA

Hidratarse correctamente. Retoma el hidratarte como corresponde, según tus necesidades y las que tu cuerpo realmente necesita. Somos agua y ésta tiene un efecto no sólo físico sino que purificador en todos los niveles de acción. Comienza a retomar el conectarte con la fluidez de este elemento, que de seguro es uno de los primeros pasos que no sólo te limpiarán sino conectarán con la frecuencia que se busca.

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REVISA TU ALIMENTACIÓN

Ni dietas ni restricciones ni deberes. Simplemente hazte consciente de lo que estás comiendo. Lo que estás ingiriendo te hace sentir mejor? Se sincera/o. Lo que te echas a la boca, realmente te hace sentir bien más allá del placer instantáneo? Cómo te sientes después de comer lo que comes? Intenta incluir alimentos que te hagan sentir bien, liviana, VIVA. Intenta comer comida viva. Intenta que lo que comes, tenga encapsulado el estado que quieres lograr: pura vida. Disminuye los procesados, aumenta la tierra. A tu ritmo y paso; pero intenta en este minuto de stop, migrar hacia una proporción que contenga alimentos de orígen natural en lugar de envasados artificiales. Dale a tu cuerpo el mayor regalo a nivel de energía que puedes darle y recuerda que cada pedazo de alimento natural que ingieres, se transforma en energía pura y desata todas las propiedades sanadoras contenidas en él.

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MUÉVETE CON CONSCIENCIA

Hay que movilizar la energía en todas sus formas para que ésta fluya, no se estanque y logre tomar su armonía y orden perfecto. Camina, haz deporte, haz Yoga, haz lo que sea que te haga sentido PERO hazlo con consciencia. Qué quiere decir esto? No te mates y menos en este minuto donde necesitas un stop. Sí, sigue moviéndote pero porfa escucha a tu cuerpo. Qué te pide ahora? Quizás estás súper acostumbrado a una disciplina fuerte, ok, pero un par de días bajando las revoluciones porque lo sientes, hace más bien que mal. Si practicas Yoga todos los días y estos días necesitas parar, hazlo. Ten quizás una práctica más yin, más tranquila. Más hacia dentro. Yoga no sólo son asanas y recuerda que tu práctica va más allá de las posturas. Más aún, éste se vuelve un minuto ideal para explorar las otras ramas y quizás sentarte en silencio a mover la energía desde otra vereda. Así que sin dejar de moverse en este minuto ya que es vital el conectarnos con nuestro cuerpo físico de manera consciente, pero atentos de ir adecuándose al ritmo necesario.

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NATURALEZA

Efectivamente una de las cosas más sanadoras en la vida va a ser siempre el estar cerca del orígen. Y muchas veces esta conexión a la tierra la perdemos en el ajetreo del cemento diario. Siempre está ahí! ojo! no es obligación por ningún motivo irse a un bosque ya que la conexión es interior; pero sí facilita un montón en estos momentos más críticos de volver a lo básico el poder pegarse una caminada cerca de un arbolito. Caminen en un parquecito, vayan a la plaza, conéctense con su plantita de la casa, lo que sea! lo que sea que les de un contacto con la naturaleza más pura. Absorban esa energía, aprendan de ésta…y sientan el viento y la tierra que pisan sus pies. Sáquense los zapatos, caminen a pata pela en la calle un rato si es que no están acostumbrados a hacerlo. A quién le importa! Simplemente enfóquense en poder sentir aunque sea en una ínfima parte, el lazo inquebrantable que tenemos con el Todo y cómo somos una parte íntimamente imbricada con cada partícula de lo que nos rodea.

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Y DESPUÉS…?

Y después no es que todo se resuelva por arte de magia. Me encantaría decirles que haciendo todo esto todo tomará su orden perfecto de una! pero no. Pero saben lo que sí pasa? Es que CREAMOS ESPACIO. Para qué? Para descubrir y establecer códigos distintos y nuevos con nuestros propios cuerpos aparte del físico. 

“Ya, y…?” Y es que en verdad, eso es increíble. Porque como les decía antes, nadie nos enseña a hacerlo! Nadie nos enseña a escuchar más allá de lo que vemos que nos pasa cuando nos enfermamos de la guata. Nadie nos enseña a entender y mirar el por qué nos pasa lo que nos pasa y nos vamos simplemente, volviendo víctimas por la vida. Víctimas de nuestro cuerpo sin ningún poder o responsabilidad por lo que nos va sucediendo.

Creando espacio dándonos tiempo para volver a lo básico bajando nuestras revoluciones, hidratándonos y alimentándonos bien, moviéndonos de manera consciente y retomando nuestra conexión con la tierra; nos vamos de a poco acercando a comprender que parte importante de nuestro bienestar emocional, y por ende de lo que le pasa a nuestro cuerpo, es nuestra propia responsabilidad y va en nosotros hacernos cargo.

Llegó el momento de hacerte cargo de ti. De dejar de ser una víctima de tu cuerpo, de dejar de quejarnos y sentir lástima por lo que nos pasa. Es ahora, es el único cuerpo que tenemos – son los únicos cuerpos que tenemos – y depende de nosotros si estamos dispuestos a escucharlos y amarlos.

 

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